20/10/2012

¿Qué es ser un director de banda?

Con la autorización del autor y de la Editorial Dos Acordes, publicamos en esta entrada el Preludio, capítulo introductorio de el libro  El Oficio de Director de Banda que presentamos en el 3º Congreso Nacional de Directores de Banda.

 A tod@s los que nos habéis preguntado cómo conseguir el libro, decir que se encuentra a la venta en Piles (Valencia), El Argonauta (Madrid) o via online CLICK AQUI


¿Qué es ser un director de banda?, ¿cuáles son sus funciones?, ¿es un oficio o realmente es una profesión?, son sólo una muestra de cuestiones que trataremos de aclarar en este libro.

Distintos conceptos aparecen en nuestro vocabulario para referirse al individuo que está al frente de la banda, como los de maestro, director o profesor; a los que se les suman nuevos términos, creados con otros propósitos, como el de monitor de banda.

Director es el que guía, el que concierta el grupo. Es la persona a cuyo cargo está la dirección de algo.En esta definición de lo que es esencialmente un director se debe de tener en cuenta de que “el hábito no hace al monje”, por lo que estar al frente de una agrupación musical no hace por sí sólo de uno un maestro.

El oficio de maestro (Lerena dixit) se relaciona con el conocimiento práctico, puesto que oficio procede del latín opus (trabajo) y facio (hacer), por eso los oficios se aprenden haciendo, practicando, mientras que a la profesión se accede mediante unas cualificaciones académicas. Es sabido que maestro es alguien que sabe, alguien que domina un arte; no, sin más, alguien que vive de ejercer la enseñanza.
El término profesor viene del latín fateo (reconocer, admitir), pero con la misma raíz indoeuropea que fari (hablar, decir): no es el que sabe sino el que “profesa”, el que admite ciertos principios y doctrinas, de manera que, el profesional docente podría ser algo así como “el que profesa dócilmente”.

A comienzos del siglo XX, en las pequeñas poblaciones de España los directores de las bandas de música eran de los pocos que contaban con unos estudios básicos. En este tiempo los niveles de analfabetismo eran tan altos que un gran porcentaje de la población no sabía leer un texto y menos aún podía solfear unas partituras.
Las tareas de estos directores consistían tanto en ensayar su banda como en enseñar en la academia a leer música, a tocar los instrumentos de viento o percusión y a repasar diariamente las lecciones a los jóvenes músicos; impartiendo ellos solos todas las materias y especialidades. De ahí que se les otorgase el rango de maestros a pesar de no contar con una preparación artística suficiente para impartir todas sus enseñanzas musicales.
En esta época el ser maestro suponía una dedicación exclusiva y completa hacia su oficio y una entrega plena a su pueblo. Fue así hasta que apareció la etapa del profesionalismo, entendiendo por definición de profesión el grado en el que se encuentran definidas y delimitadas las tareas y funciones que desempeña una persona que cuenta con dicho título profesional.

En la actualidad y en un gran número de países, el director de grupos de viento no cuenta con la posibilidad de formarse con unos estudios oficiales y específicos de Dirección en Banda; aunque sí puede cursar las licenciaturas en Dirección de Orquesta y Coro.
Gran parte de los directores de banda, al no contar con unos estudios oficiales y con un título profesional que les acredite, tienen que seguir en su ámbito del oficio, el de los haceres, y no en el de los decires, que sería el ámbito del profesional. Esta injusticia histórica dificulta la preparación técnica y la transformación de alumno a maestro.

El maestro, entendido como un oficio, es el continuo aprendizaje fruto de la práctica. La formación no está estrictamente en el entorno, sino que se produce con la entrada en el mundo de la enseñanza durante un periodo de tiempo en el cual se adquieren los comportamientos y valores propios de la profesión. Es un período en el que confluyen aprendizajes prácticos, sociales, académicos o experiencias que intervienen en el paso de alumno en formación a maestro.
Es así como los directores debemos de ser profesionales en nuestro trabajo, tener mucho oficio y, para llegar a ser maestros, contar con una gran aptitud, actitud y vocación por nuestro oficio, por nuestra profesión.